Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el Perú ostenta el primer puesto en Latinoamérica en reservas de oro, zinc, plata y molibdeno, y es el país con las mayores reservas de plata a nivel mundial. Esta condición privilegiada lo convierte en un destino atractivo para los capitales extranjeros interesados en el aprovechamiento de recursos minerales estratégicos.
Sin embargo, a pesar de esta vasta riqueza geológica, solo el 0.3% del territorio nacional se destina a actividades de exploración. Por eso, el impacto de la Cartera de Proyectos de Exploración Minera 2025 —que comprende 84 proyectos distribuidos en 17 departamentos del Perú, con una inversión conjunta de US$ 1,039.2 millones— resulta determinante para el país, especialmente al realizarse en zonas rurales y de difícil acceso, donde impulsan la economía local y generan empleo directo e indirecto.
La capital de la exploración minera
Ica emerge como el principal receptor de inversiones en esta nueva edición de la cartera de proyectos de exploración, representando el 29.7% del monto global, equivalente a US$ 308.7 millones repartidos en cinco proyectos. Este ascenso se debe principalmente al ingreso del proyecto cuprífero Marcobre, cuya inversión asciende a US$ 285.9 millones, consolidándose como el mayor aporte de capital en esta región sureña.
El liderazgo de Ica en el sector de exploración minera no solo fortalece su economía local, sino que también reafirma su posición estratégica en el contexto nacional. Además, la consolidación de proyectos como Marcobre refleja el interés sostenido en el cobre, mineral que sigue liderando la exploración en el país con un total de 48 proyectos y una inversión acumulada de US$ 612 millones, lo que representa el 58.9% del monto global de la cartera.
Puno y Arequipa: diversificación y expansión
Puno ocupa el segundo lugar en el ranking de inversiones con un total de US$ 159.7 millones distribuidos en ocho proyectos, lo que equivale al 15.4% de la inversión total. Los proyectos más representativos de la región son Quenamari (US$ 104.5 millones) y Picha (US$ 20 millones), que reflejan un interés creciente por la exploración de minerales estratégicos como el estaño y el cobre.
De manera similar, Arequipa ocupa la tercera posición con nueve proyectos que representan el 12.4% de la inversión total (US$ 128.6 millones). Entre ellos destaca Tambomayo, un proyecto aurífero con una inversión de US$ 104.6 millones, seguido de iniciativas menores como Oasis (US$ 8.5 millones) y Willay (US$ 4.7 millones).
Apurímac: consolidación y competitividad
Apurímac se sitúa en el cuarto lugar con una inversión de US$ 112.6 millones (10.8% del total) distribuidos en 12 proyectos. Los más destacados son Haquira (US$ 22.5 millones), Antilla y Cotabambas (ambos con US$ 21 millones), consolidando a la región como un polo de desarrollo minero en la sierra sur del Perú.
El impulso económico que genera la exploración minera en la macrorregión sur es clave para consolidar la competitividad en el contexto minero nacional. Esta concentra una inversión de US$ 493 millones, equivalente al 47.44% del total, con 41 proyectos, ubicándose en el segundo lugar.
Por último, otros departamentos como Áncash, Moquegua, Pasco, Junín, Cusco, Lima, Cajamarca, Huancavelica, Ayacucho, Lambayeque, Tacna, La Libertad y Huánuco representan en conjunto el 31.7% de la inversión total, con 50 proyectos que suman US$ 330 millones.
Perú lidera la inversión minera en exploración local
Respecto al origen de los fondos para exploración, las empresas de capitales peruanos se mantienen como el principal inversor, con el 58% del total de la inversión en cartera, equivalente a US$ 603 millones en 18 proyectos. Este liderazgo muestra el compromiso en el país con el desarrollo de la industria minera.
Pero también hay capitales extranjeros. En segundo lugar, está Canadá, con el 20% de la inversión global (US$ 208 millones) en 28 proyectos. Este fuerte interés canadiense está motivado por la experiencia acumulada en minería y la capacidad financiera para enfrentar este tipo de proyectos. Brasil sigue en la lista, con una inversión de US$ 79 millones en 14 proyectos, equivalente al 7.6% del total.
La diversificación de las inversiones no solo garantiza la sostenibilidad del sector, sino que también refleja el compromiso del país con el desarrollo de proyectos mineros responsables, sostenibles y rentables.
